viernes, 16 de marzo de 2012

Vida, joven vida.

Aquel día cuando soñaba con ser mayor no imaginé ni la mitad de lo que eso significaba. En mi vida pensaba que habría momentos tan complejos como para llorar o momentos tan felices como para desear que el tiempo se parase. Crecer es vivir, pero de una manera intensa, conociendo poco a poco el mundo que nos espera algún día. El problema viene cuando no es posible enfrentarse al miedo, a lo que desconocemos todavía y al dolor. Suelen decir que me queda toda una vida por delante, no a mí, a todos. Persigo un sueño que se difumina en el pensamiento cada vez más rápido y parece que nunca seré capaz de comprender el porqué, no solo de mi sueño esfumado, sino de todo lo que me rodea. Soy incapaz de aceptar que existan y ocurran tantísimas cosas en este dichoso planeta que cuando me detengo a pensar en mí misma me odio por llorar, por sufrir viendo como algo que debo perseguir, se marcha. Somos así, no sabemos quiénes somos, ni lo que somos, a veces ni de dónde venimos, pero sabemos dónde estamos y dónde no. Por eso, es horrible sentir dolor cuando no conocemos de verdad lo que es.
Sin el esfuerzo no llegará, nunca. Nada.

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

1 comentario:

  1. Sé que llegarás. Y te diré por qué: pura lógica. Alguien que desea tanto algo, así, simplemente no puede no alcanzarlo. Tu pasión y tenacidad te llevarán allí donde quieras estar.

    ResponderEliminar

"El sentido de la vida es dar a la vida sentido". Proverbio japonés.


En cualquier parte.