Puedes llegar a imaginar cómo será todo, puedes creer en cosas que quizás jamás veas, pero nada de esto podrá compararse a la realidad que llega cuando das el paso y te decides a dejar salir la verdad, tu verdad.
No hay secretos para el alma, no hay formas de luchar contra lo que queremos.
Simples palabras seguidas de maravillosos hechos son los que hoy construyen una realidad de fantasía, mil veces mejor que todo lo que había pensado, mucho antes de ser valiente y dejar de negar la evidencia.
Ahora lo único que quiero es conservar esa nueva realidad, la que hace poco parecía imposible.
Con cada día que pasa mi alma fortalece su muralla. Me hago indestructible, intocable. No caerán más lágrimas, no existirán sentimientos para personas como tú. No existes. No eres nada.
Puedes volver y sonreír, puedes creer que no ha pasado nada, que no has causado ningún daño y seguir, seguir y, seguir y, mirar adelante haciendo oídos sordos a todos los oscuros recuerdos que llevan el peso de la culpa y que te impiden olvidar.
No vale el perdón, no sirven las excusas. No tienes derecho a plantarte aquí como si nada, impidiendo que avance en mi camino, ese que me lleva hacia un futuro sin ti, libre por fin.
Las palabras huyen de mi mente. Hay demasiado que escribir...¿Qué si están ocurriendo cosas? sí, constantemente, pero no hay manera de atrapar los susurros de aquellos que huyen despavoridos, ni los gritos de los que corren por el miedo, desorientados, nadie puede parar ni un segundo a quienes tratan de escapar.
No hay forma de entender lo que sucede, de pronto nadie habla, todo el que puede se marcha, decididos, dejan atrás toda una vida para empezar otra desde el principio, como volver a nacer.
No se reconocen a sí mismos. Lo han perdido todo en una única batalla, puede que no la última.
Contemplo la desolación de un pueblo y sin embargo mis manos no son capaces de escribir más de lo que mis ojos pueden contar, pues jamás dejarán de mirar fijamente a aquellos que luchaban por sobrevivir, sin tener nada más a cambio que eso, la vida.
Ha llegado ese momento, ese que uno siempre cree imposible.
Estaba completamente equivocada, pero ahora que puedo sentirlo, confío en la posibilidad, por remota que parezca, de empezar otra vez.
Es el momento de reconstruir los cimientos que un día se tambalearon, aquellos que casi me hicieron caer. No pienso retroceder en el tiempo, simplemente y por difícil que sea a veces, seguiré sin volver a resbalar a pesar de la lluvia.
Todo lo que carece de importancia se queda atrás mientras avanzo. Así es como será.